La crecida del río mantiene albergadas a al menos 130 familias que vivían en la aldea Tegucigalpita en Omoa, Cortés.
Una de las vecinas explicó que los vecinos mayormente afectados están albergados en iglesias, escuelas e incluso casas de otros vecinos porque la crecida del río no les permite mantenerse a salvo en sus casas.
Estos vecinos luchan por limpiar su zona y hacer que su entorno sea seguro.








