“Es un gran día para la ciencia y la humanidad”. Con esas palabras la farmacéutica gringa Pfizer, junto a BioNTech, informaron que su vacuna experimental contra el coronavirus tiene una efectividad del 90%, llenando de esperanza al mundo entero.
Esta papita, que se tiraron ayer a primera hora a través de un comunicado, se basa en el análisis intermedio del ensayo clínico de fase 3 del fármaco, que ya ha sido probado por 43.500 voluntarios en seis países, y que hasta el momento no ha mostrado resultados adversos.
Según el anuncio de la farmacéutica, que este lunes disparó las Bolsas al alza, los resultados se han obtenido en su ensayo de fase 3, la última etapa antes de pedir formalmente su homologación. Esta eficacia de protección frente al virus SARS-CoV-2 se logró siete días después de la segunda dosis de vacuna y 28 días después de la primera, indicó la farmacéutica estadounidense.
En cuanto al funcionamiento de la vacuna de Pfizer, Paris agregó que esta “requiere de dos dosis. Debe mantenerse a una temperatura bastante más baja de lo que habitualmente usan otro tipo de vacunas (-80°), por lo tanto, la estrategia y la planificación para colocarla debe ser muy cuidadosa. Y después de la segunda dosis se ha logrado, en los sujetos que han participado en el estudio, una protección del 90%, que llega 7 días después”.
Y si bien la noticia es bastante alentadora, para el infectólogo de la Facultad de Ciencias Médicas de la Usach, Ignacio Silva, aun es muy pronto para celebrar.








