La muerte el viernes de la jueza Ruth Bader Ginsburg ha sumado más agitación a un año ya de por sí caótico, ya que el futuro de la Corte Suprema y la justicia estadounidense está en juego.
Mientras los homenajes a la magistrada y legendario icono feminista se iban multiplicando, una pregunta importante se cernía sobre el país 45 días antes de las elecciones presidenciales: ¿confirmarán el presidente Donald Trump y el Senado controlado por los republicanos un reemplazo antes de la próxima legislatura presidencial?
En un tuit este sábado, el presidente sugirió que nominará a un sucesor rápidamente, pues para ello “fue puesto en esta posición de poder”. Escribió: “Tenemos la obligación de hacerlo cuanto antes”.
El líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, republicano por Kentucky, aseguró momentos después de conocerse la noticia de la muerte de Ginsburg, que “el candidato del presidente Trump recibirá una votación en el pleno del Senado de Estados Unidos”.
Está en juego el futuro de la corte, que en el momento de la muerte de Ginsburg tenía una mayoría conservadora de 5-4 en muchos temas importantes. Una mayoría que podría ampliarse y consolidarse durante una generación si los republicanos confirman a otro juez. La batalla por la nominación sobre el sucesor de Ginsburg podría ser inusualmente agria.
El último deseo de Ginsburg, líder del ala liberal de la corte, se lo transmitió a su nieta días antes y pidió no ser “reemplazada hasta que se instale un nuevo presidente”, según NPR.








