La pandemia del coronavirus marca la 75 edición de la Asamblea General de la ONU, que reunirá la próxima semana a líderes de todo el mundo en un inédito formato virtual y en un momento especialmente turbulento en la escena internacional.
La cita, que cada septiembre convierte por unos días a Nueva York en la capital global de la diplomacia, será este año una versión descafeinada de sí misma, con la sede central de Naciones Unidas medio vacía y los tradicionales discursos de los jefes de Estado y de Gobierno limitados a grabaciones en video.








