Tras vivir más de una década bajo el cuidado legal de su padre, que dirige sus asuntos personales y profesionales, Britney Spears busca alterar significativamente los términos de este acuerdo legal. Tras una serie de colapsos emocionales en 2008, la estrella pop de 38 años ha vivido bajo la tutela de su progenitor, Jamie Spears.
El mes pasado, el abogado de la cantante Samuel Ingham, pidió a la Justicia estadounidense que Jamie Spears ya no esté a cargo de la tutela, y que se designe en su lugar a Jodi Montgomery como titular permanente. Una petición que le fue negada por una corte de Los Ángeles, que estableció que la vida y patrimonio de la artista seguirá bajo el control de su padre hasta el año 2021.
Montgomery reemplazó a Spears el año pasado cuando él renunció temporalmente debido a razones de salud. Dicha situación obligó a la estrella a abandonar su show en Las Vegas y ser ingresada de nuevo en un centro psiquiátrico.Tras el fallo judicial, su padre consiguió retomar el puesto pese a la negativa de su hija.
Asimismo, el juez autorizó al letrado de la “Princesa del pop” a presentar una petición formal antes del 18 de septiembre para programar una nueva audiencia el 14 de octubre y decidir si una segunda persona podrá ejercer el control junto al progenitor.
Jamie había solicitado inicialmente que se sellara el caso; pero en los últimos días la intérprete y su equipo legal solicitaron que se haga pública la batalla judicial en torno a su tutela y manejo de su patrimonio, pues la intérprete quiere que el público se entere de lo que realmente está sucediendo durante los procedimientos judiciales.
Jamie Spears no piensa igual y alegó que el público no necesita tener todos los detalles, por lo que quiere mantener en privado algunas partes del caso y ayudar a su hija de esa manera a proteger algunos aspectos de su vida privada, la de sus hijos y detalles médicos, así como la “susceptibilidad a influencias indebidas”.
De acuerdo a la revista People, el padre de la cantante respondió a la solicitud de su hija de renunciar a sus derechos a la privacidad; alegando que no ha demostrado ante los tribunales que “tiene la capacidad de comprender las consecuencias de su renuncia”.








