La pequeña Mikayla nació con solo 24 semanas de gestación, en el estacionamiento de un hospital de Nueva York donde no pudieron recibirla por no contar con el equipo que necesitaba. Fue dada de alta de otro nosocomio 120 días después de su nacimiento, y hoy por hoy, la familia Petti agradece a quienes trabajaron para hacer posible el milagro de su vida.








