Los mejores amigos y compañeros de la víctima tuvieron la gran idea de armar una situación futbolística para que el fallecido pueda anotar un gol simbólico con el ataúd en el que descansa su cuerpo.
Con todos sus amigos rodeando el arco, hicieron que el balón rebote en el féretro para que sea empujado al fondo de las redes y así celebrar la que será su última anotación en la tierra.
Tras el gol, los amigos se acercaron al cajón par abrazarlo y darle el adiós a este joven. Por su parte, los familiares cercanos también se encontraban cerca y lloraron al ver tal despedida.








