“No hay que normalizarlo demasiado”, tuiteó el ministro de Salud Fahrettin Koca, quien instó a las personas a utilizar cubrebocas y mantener la distancia social.
Restaurantes, cafeterías, gimnasios, parques, playas y museos comenzaron a reabrir desde el lunes, el mismo día en que se reanudaron los vuelos locales. Turquía ha reportado 4.692 decesos por COVID-19 y 170.132 casos confirmados, según las cifras más recientes difundidas el domingo.
Koca tuiteó que el rastreo de contactos reveló que surgieron 58 casos nuevos luego de una reunión de despedida para un soldado, y una visita a un paciente enfermo derivó en 150 infecciones adicionales.
El presidente Recep Tayyip Erdogan revirtió el viernes en una serie de tuits la decisión del Ministerio del Interior de extender el toque de queda en 15 provincias, incluyendo a Estambul.
Dijo que revirtió la decisión con el argumento de que provocaría “distintas consecuencias económicas y sociales”.
Turquía optó por aplicar toques de queda breves durante los fines de semana y los días festivos durante la pandemia en lugar de un confinamiento total, pues temía los efectos negativos sobre su debilitada economía.








