Para que no se vuelva a repetir, el pasado domingo, por el Día de las Madres, los restaurantes y locales de comida solo realizarían ventas de servicio a domicilio, comprando directamente en ventanilla y los clientes debían salir ir en automóvil.
Uno de los lugares con más concurrencia de personas y que aplicó esta medida fue Reynosa, Tamaulipas, en donde se suscitó un hecho bastante curioso en un drive-thru de Little César, justamente con un hombre que quería consumir el producto.

Los empleados del lugar no querían venderle a esta persona porque solo tenían permitido atender a clientes que llegaran a ventanilla, manejando su propio auto.
El hombre cruzó los brazos y partió molesto, pero regresó minutos después, volvió a aparecer, solo que en esta ocasión ejecutando una idea con la cual no podrían negarle el venderle.
Regresó a su casa y llegó al local manejando un auto de juguete, y como los demás clientes, hizo fila detrás de otro auto, con la intención que ahora sí le tomaran el pedido.









