Un hondureño estuvo preso 15 años por un doble crimen que no cometió pero luego de una confesión del verdadero responsable, ha recobrado su libertad y su vida.
Clemente Javier Aguirre Jarquín estuvo 15 años en prisión de los cuales 10 estuvo en el corredor de la muerte donde estuvo a punto de sufrir la inyección letal, pena máxima en Estados Unidos.
Todo comenzó la terrible noche que las vecinas de Clemente de nombre, Sheryl Williams y Carol Barey fueron brutalmente asesinadas con arma blanca tipo cuchillo en su vivienda en el estado de Florida.
La Policía encontró en la escena del crimen, las huellas de zapato con las del hondureño, así como la ropa ensangrentada que intentó esconder junto al cuchillo homicida que era uno de los que se utilizan en la cocina donde laboraba el imputado, hecho ocurrido en el 2004.
Según su versión, Clemente llego a altas horas de la noche buscando cerveza después de una noche de copas, cuando encontró los dos cuerpos sin vida e intentó auxiliarlas sin embargo ya era muy tarde, entró en pánico y por temor a ser deportado por una posible vinculación al suceso decidió esconder parte de la evidencia.
Pero fue en el 2016 que una confesión le dio luz a su vida cuando Samanta Williams ex pareja de Clemente, declarara que ella fue la que cometió los crímenes, quitándoles la vida a su propia madre y abuela.
Clemente fue liberado en el 2018, desde esa fecha reside en un centro de ayuda para ex presidiarios, donde intenta rehacer su vida sin descartar una posible indemnización contra el Estado de Florida.MG