Este sábado, el expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se entregó a la policía para comenzar a cumplir una condena de 12 años por cargos de corrupción.
De acuerdo con agencias internacionales, Lula da Silva abandonó la sede del sindicato de los Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, en medio de un clima tenso.
En ese momento, el exmandatario caminó hacia un vehículo de la Policía Federal, que lo esperaba en las inmediaciones y lo abordó.
El exmandatario logró abandonar la sede sindical en su segundo intento, ya que la primera vez, un grupo de simpatizantes rodeó su auto y le impidió avanzar.
El convoy policial se dirige al aeropuerto de Sao Paulo para conducirle a Curitiba, donde ingresará en prisión.
El jueves 5, el juez federal Sergio Moro decretó la prisión del expresidente brasileño, condenado a 12 años de cárcel por corrupción en una causa relacionada con la trama destapada en la petrolera estatal Petrobras, y le concedió un día para entregarse a las autoridades policiacas.
Un día antes, el 4 de abril, la Corte Suprema negó al exmandatario un habeas corpus para evitar su prisión antes de agotar todas las apelaciones en instancias superiores.
Ayer, el Comité de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) informó que evaluaba la solicitud de la defensa del exmandatario para que ese órgano dictamine una medida cautelar en su favor con el fin de evitar que sea encarcelado.cortesía proceso.com.mx