El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) prepara una nueva e intensiva ola de contrataciones con el objetivo de sumar 5.000 empleados antes de que finalice el año. Esta medida representará un incremento aproximado del 17% en su fuerza laboral y busca acelerar la ejecución de las políticas de deportación masiva impulsadas por la administración del presidente Donald Trump.
El plan de reclutamiento cuenta con el respaldo financiero e institucional del Congreso estadounidense, que ya aprobó los fondos requeridos para la expansión. Esta nueva fase sigue a un crecimiento sin precedentes durante el año anterior, periodo en el que ICE duplicó su capacidad operativa pasando de 10.000 a más de 22.000 oficiales y agentes desplegados en todo el territorio estadounidense.
Ante las críticas sobre la rapidez del reclutamiento, voceros de la agencia aseguraron que para este nuevo contingente se aplicarán controles de selección y filtros de antecedentes sustancialmente más estrictos. El reforzamiento de la plantilla prevé intensificar los operativos de detención y procesamiento migratorio en diversas ciudades del país.









