Tres congresistas demócratas denunciaron que la instalación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) en Miramar (Florida) llegó a retener a 342 personas en un solo día en agosto pese a tener capacidad para 56, según testimonios de empleados de la agencia.
Las denuncias figuran en dos cartas dirigidas al director interino del ICE, David Venturella, y a la oficina del inspector general del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y firmadas por Robert García y Bennie Thompson, los demócratas de mayor rango en dos comités de la Cámara de Representantes, y el congresista por Florida Orlando Maxwell Frost.
Las celdas de Miramar están pensadas para estancias de menos de 12 horas, según el límite que fija la normativa del ICE, y un juez federal de California ordenó en junio respetarlo en todo el país. Según los denunciantes, sin embargo, hombres y mujeres pasan allí hasta siete días, y más de un centenar duerme con grilletes en una nave anexa.
Las condiciones del centro
La carta describe además un inodoro atascado que desbordaba orina y heces en una celda y agentes que necesitaron antibióticos por la insalubridad. Tampoco hay personal médico: un detenido que dijo tener tuberculosis no fue aislado, según el texto.
Las fotografías publicadas por los legisladores muestran a detenidos durmiendo en el suelo, basura acumulada, retretes portátiles cubiertos de excrementos y a personas que se lavan los dientes con una manguera en el exterior.
Los congresistas extienden las denuncias a la instalación del ICE en Orlando, donde, según los testimonios, hasta 80 personas pasan días en celdas abarrotadas y con grilletes 16 horas al día.
Piden el cierre de la instalación
También acusan a los responsables de ambos centros de trasladar a detenidos antes de las visitas del Congreso, y piden respuestas antes del 5 de octubre.
«Estas instalaciones también deben cerrarse y los responsables tienen que rendir cuentas», afirmó Thompson en un comunicado.









