México se convirtió en el país con mayor número de organizaciones criminales latinoamericanas designadas como “organizaciones terroristas extranjeras” por Estados Unidos, luego de que la administración de Donald Trump elevara a 21 los grupos de América Latina y el Caribe incluidos en esta clasificación.
De ese total, ocho organizaciones operan en territorio mexicano: el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel del Golfo, el Cártel del Noreste, el Cártel de Juárez, la Nueva Familia Michoacana, Cárteles Unidos y Los Viagras.
La expansión de la lista coincidió esta semana con la gira del secretario de Estado, Marco Rubio, por Colombia, Ecuador y Perú, países considerados aliados estratégicos de Washington en su nueva ofensiva regional contra el narcotráfico y las organizaciones criminales.
La estrategia comenzó en febrero de 2025 y representa un cambio en la política estadounidense. Durante décadas, la designación de organización terrorista extranjera estuvo reservada principalmente para grupos como Al Qaeda o el Estado Islámico, organizaciones que empleaban la violencia con objetivos políticos o ideológicos.
Ahora, Washington ha utilizado esa clasificación contra cárteles y redes criminales cuya principal actividad está relacionada con el narcotráfico, la extorsión, el tráfico de personas y otras economías ilícitas.
México, el principal objetivo de la ofensiva estadounidense
Los principales objetivos de la estrategia son el Cártel de Sinaloa y el CJNG, dos de las organizaciones criminales más poderosas y con mayor presencia internacional.
El Cártel de Sinaloa, surgido durante la década de 1970, construyó una extensa estructura para transportar drogas mediante embarcaciones, aeronaves, túneles y rutas terrestres. Su presencia ha sido especialmente relevante en la frontera occidental con Estados Unidos.
Sin embargo, la captura de Ismael “El Mayo” Zambada provocó una disputa interna por el control de la organización, debilitando su estructura y abriendo una nueva etapa de violencia entre facciones.
El CJNG, por su parte, se consolidó desde inicios de la década de 2010 como uno de los grupos criminales más violentos del país. La organización ha utilizado drones con explosivos, minas artesanales y armamento de alto poder en enfrentamientos contra autoridades y grupos rivales.









