Madrid está sumida en una cuenta atrás histórica tras el regreso de la Fórmula 1 a la capital 45 años después de su última visita. Lo hará en un circuito completamente nuevo: el Madring, que ya tiene una protagonista indiscutible que centra todas las miradas del público y, sobre todo, toda la atención de los pilotos y de los boxes.
Se trata de La Monumental (la curva 12) y sus características explican por sí solas por qué el tesoro del Madring: 550 metros de longitud, con un peralte máximo del 24%, en la que los monoplazas permanecerán girando durante unos 6 segundos. No es una curva más en la F1: es el elemento que da la personalidad al nuevo Gran Premio de España.
Además, se añade el aliciente de que es una incógnita para todos los pilotos de la parrilla. Los equipos llegan a Madrid con muy pocos datos reales del trazado y después de un estreno previo que dejó una cifra llamativa: 19 banderas rojas durante los test de Fórmula 3, además de tres chasis y seis suspensiones dañados.

Una curva diseñada para ser diferente
La Monumental ha sido diseñada por Dromo, el estudio italiano dirigido por Jarno Zaffelli, responsable también del rediseño de varias zonas peraltadas de Zandvoort. La idea del proyecto no era simplemente añadir una curva inclinada, sino crear un elemento reconocible que diferenciara al circuito madrileño de otros trazados modernos.









