En un drástico giro a la política migratoria y de empleo especializado, la administración del presidente Donald Trump propuso una severa reforma reglamentaria para eliminar de forma definitiva el período de gracia de 60 días del que gozan actualmente los profesionales extranjeros con visado de trabajo H-1B al perder su empleo.
Bajo la normativa actual, cuando un profesional calificado con visa H-1B es cesado o finaliza su relación laboral, cuenta con una ventana de dos meses para encontrar un nuevo empleador que patrocine su estatus, cambiar de categoría visada o arreglar su salida del país. Con la nueva propuesta planteada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), dicha flexibilidad quedaría derogada, obligando a los profesionales y a sus familias a abandonar el territorio estadounidense de manera inmediata tras la rescisión de su contrato.
La medida ha encendido las alarmas en el sector tecnológico y empresarial, así como en las comunidades de inmigrantes calificados, quienes advierten que la eliminación del beneficio deja en extrema vulnerabilidad a miles de trabajadores extranjeros. Diversos gremios empresariales y defensores de los derechos migratorios preparan objeciones legales contra la iniciativa gubernamental.









