A través de un fuerte comunicado, la UEFA desistió del boicot que había pergeñado para sus seleccionados en los torneos organizados por la FIFA de “forma provisional”, al mismo tiempo que lanzó duros cuestionamientos contra la figura del presidente de la entidad, Gianni Infantino, del que cuestionaron su integridad y liderazgo tras el intento fallido de venderle los derechos comerciales de los certámenes a empresas privadas.
“(…) La UEFA ha acordado suspender, de forma provisional, la retirada de las selecciones europeas de las competiciones de la FIFA de la próxima temporada, incluyendo la Copa Mundial Femenina Sub-20, la Copa Mundial Sub-17 y la Copa Mundial Femenina Sub-17. Esta postura se revisará constantemente y podrá reconsiderarse de inmediato si las circunstancias así lo requieren”, rezó el texto publicado casi al unísono del sorteo de la Champions League, luego de una reunión celebrada en Mónaco entre los integrantes del Comité Ejecutivo de la federación europea.
Respecto al plan por el que Infantino dio marcha atrás, la UEFA expresó que “se puso de manifiesto una profunda falta de criterio, un abuso del poder presidencial y una concepción del liderazgo incompatible con las funciones del cargo más alto del fútbol mundial”, al mismo tiempo que se mencionó que la FIFA no puede gobernarse en torno a un solo individuo y que el fútbol mundial necesita un nuevo liderazgo: “La confianza necesaria para ejercer el cargo de Presidente de la FIFA se ha roto y no se puede recuperar retirando una propuesta, ofreciendo garantías o prometiendo reformas a posteriori”.









