Con el mercado de fichajes entrando este martes en su última semana, con cierre fijado a las 23:59 del próximo 1 de septiembre, Mateu Alemany encara un final de mercado marcado por la urgencia y la necesidad de concretar salidas en la plantilla del Atlético de Madrid. Tal como sucedió cuando fue necesario concretar la llegada del Cuti Romero, situación en la que Alemany precisó encaminar en solo cinco días las salidas de Ruggeri, Molina y Almada. Ahora la dirección deportiva depende nuevamente de que se produzcan varias despedidas para poder avanzar en los movimientos finales que figuran en la hoja de ruta del club.
En este contexto, el Atlético trabaja en la resolución de las situaciones de Lemar, Giménez, Carlos Martín y Obed Vargas, jugadores cuya salida resulta imprescindible para poder cerrar los dos fichajes que la dirección deportiva tiene marcados como prioritarios: un delantero centro, con Jackson como principal candidato, y un extremo, posición en la que Nico González es el nombre subrayado desde la temporada anterior. Tanto el atacante del Chelsea como el futbolista que ya fue dirigido por Simeone en la última campaña son considerados los refuerzos que cerrarían la plantilla rojiblanca de cara a la temporada que está por comenzar.
La llegada de ambos jugadores, sin embargo, no se presenta sencilla. En el caso de Nico González, ni siquiera el compromiso asumido de negociar su regreso tras terminar el préstamo del argentino en mayo supone una garantía de éxito. Las conversaciones se han dilatado debido al orden de prioridades establecido por Mateu Alemany para los fichajes de este verano y por la cifra de 26 millones de euros que la Juventus ha fijado como precio de salida. Por su parte, la incorporación de un delantero se ha vuelto más urgente después de lo visto frente al Villarreal, con Lookman ocupando una posición poco habitual para suplir la ausencia por lesión de Sorloth y la falta de participación de Julián Álvarez.









