En medio de la escasez de agua que golpea a distintos sectores, el alcalde capitalino Juan Diego Zelaya denunció una situación que ha generado indignación: algunas personas estarían comprando el servicio de una pipa por L200 y posteriormente revendiendo el agua hasta en L2,000.
Según la denuncia, la diferencia entre el costo original y el precio al que estaría siendo comercializado el líquido alcanza los L1,800 por pipa, convirtiendo la necesidad de las familias en una oportunidad de lucro.









