La difícil situación que enfrentan miles de familias migrantes se refleja en el conmovedor caso de Gladis Jiménez, una madre e inmigrante hondureña con parálisis que solicita ayuda para retornar a Honduras tras la reciente deportación de su esposo, quien representaba el único sustento económico de su hogar.
Luego de la medida de expulsión ejecutada por las autoridades migratorias estadounidenses contra su cónyuge, Gladis y sus hijos quedaron en una condición de extrema vulnerabilidad económica y física. Ante la imposibilidad de trabajar por sus severas limitaciones de movilidad y la falta de ingresos para cubrir sus necesidades básicas o el alquiler, la connacional busca los medios de asistencia consular o solidaridad comunitaria para emprender su regreso al territorio nacional.
Organizaciones de apoyo a migrantes y miembros de la comunidad hondureña en el exterior han comenzado a difundir su caso con el objetivo de gestionar pasajes aéreos y asistencia humanitaria que faciliten su repatriación de manera segura y digna en los próximos días.









