Hoy, con profunda consternación, recibo la dolorosa noticia del violento ataque que le arrebató la vida a Dereck Isaac McNeil James, en Roatán, Islas de la Bahía.
Dereck fue mucho más que un simple testigo protegido en el caso de Angie Peña. Fue un hombre de temple, de valentía y de firmeza, que decidió ponerse del lado de la JUSTICIA, aun cuando hacerlo implicaba grandes riesgos. Por ello, siempre tendrá mi respeto, mi admiración y mi reconocimiento.
Acompaño de todo corazón a la abogada Claudeth McNeil, a su hijo y a toda la familia McNeil en esta devastadora pérdida. Su trágica partida deja un vacío profundo y nos obliga, como sociedad, a preguntarnos qué está ocurriendo con la seguridad de quienes tienen el valor de buscar y defender la justicia.
Elevo una oración por el eterno descanso de Dereck y ruego a Dios que conceda fortaleza, paz y consuelo a sus familiares y seres queridos.Dios lo reciba con honores, Dereck, por haber llegado hasta el final con firmeza y por haber luchado por Honduras.
Podría decir muchas cosas más, pero hoy a mi también el dolor me embarga por su muerte.
DERECK NUNCA DEBIÓ MORIR DE ESA FORMA.
“De las cenizas resurgiremos.”
Que Dios haga justicia y que su memoria jamás sea olvidada.









