La Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) enfrenta un severo desafío financiero al requerir entre 1,200 y 1,500 millones de dólares (más de 39,000 millones de lempiras) para modernizar y ampliar de forma urgente su infraestructura de transmisión. Ante la falta de recursos en el Tesoro Nacional, la estatal busca apoyo con organismos multilaterales; sin embargo, organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) condicionan el financiamiento a reformas estructurales que incluyan la separación funcional de generación, transmisión y distribución, además de una mayor gobernanza para reducir las elevadas pérdidas.
Por su parte, sectores de la sociedad civil como la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ) señalan que la crisis energética abarca deficiencias operativas mayores, pues se requiere construir o renovar alrededor de 1,500 kilómetros de líneas, afrontar un déficit de 400 megavatios en generación e integrar a 1.5 millones de hondureños sin acceso al servicio.
Analistas del sector advierten que la inversión total requerida supera los 2,700 millones de dólares y destacan que, más allá de la inyección de capital, se necesitan profesionales experimentados y una gestión transparente para evitar que el millonario presupuesto se pierda por ineficiencia.









