La Dirección Policial de Investigaciones (DPI) reportó que recibe entre dos y tres denuncias semanales relacionadas con el robo de vehículos en Honduras, mientras que la incidencia es mayor en el caso de las motocicletas, con entre dos y tres reportes cada día.
El portavoz de la institución, Wilfredo Maldonado, informó que durante 2026 las autoridades han logrado recuperar más de 600 automotores, cifra que comprende tanto vehículos tipo turismo como motocicletas que habían sido reportadas como robadas en diferentes sectores del territorio hondureño.
Las recuperaciones son resultado de las operaciones desarrolladas por los cuerpos policiales tras recibir las denuncias de los afectados y realizar investigaciones para determinar la ubicación de los automotores.
Maldonado explicó que las modalidades utilizadas por los delincuentes varían. Algunos propietarios son interceptados y despojados directamente de sus vehículos, mientras que otros casos ocurren cuando los automotores permanecen estacionados y son sustraídos sin que sus dueños se encuentren presentes.
“Son situaciones que se reportan tanto como al momento que a una persona, pues lógicamente, es sorprendida por estos delincuentes y le quitan su vehículo, u otros que dejan estacionados en ciertos sectores sus vehículos y son robados también”, señaló.
Qué ocurre con los vehículos robados
Las investigaciones policiales apuntan a que detrás de algunos de estos hechos pueden operar estructuras criminales o grupos de personas organizadas específicamente para sustraer vehículos y posteriormente obtener beneficios económicos.
Una de las modalidades identificadas consiste en el desmantelamiento de los automotores. Después del robo, determinadas piezas pueden ser separadas para posteriormente comercializarlas de manera ilegal.
Según Maldonado, estos componentes pueden terminar en el mercado negro tanto fuera de Tegucigalpa como en otros sectores urbanos del país.
Los delincuentes también pueden realizar modificaciones a determinadas piezas de los vehículos, una práctica que dificulta su identificación y posterior recuperación por parte de las autoridades.
Frente a este escenario, las investigaciones de la DPI buscan no solamente localizar los bienes sustraídos, sino también determinar quiénes se encuentran detrás de las estructuras que participan en este tipo de delitos.









