Tras el fallecimiento de Nasser Hilsaca, su hermana alzó la voz para denunciar el estigma y la discriminación social que enfrentó el joven debido a su apariencia física. La familiar aclaró con indignación que el incremento de peso no respondía a un problema de grasa ni a malos hábitos, sino a una severa retención de líquidos derivada de una compleja condición médica subyacente. Asimismo, lamentó que la sociedad tienda a juzgar y emitir comentarios despectivos sobre los cuerpos ajenos sin conocer los padecimientos de salud que enfrentan los pacientes en su intimidad.
El testimonio de la familia ha generado una fuerte ola de indignación y reflexión en redes sociales sobre los peligros de la gordofobia y los prejuicios en torno a la salud física. A través de su mensaje, la hermana de Hilsaca enfatizó la importancia de la empatía y el respeto, haciendo un llamado a la sociedad para evitar diagnósticos superficiales e insultos que vulneran la dignidad humana.
Las declaraciones dejan al descubierto no solo el dolor por la pérdida de un ser querido, sino también el impacto emocional que produce el señalamiento público en medio de una dura batalla médica.









