El Banco Mundial advirtió que el rápido avance de la inteligencia artificial generativa podría automatizar el 14,2% de los empleos en los países de ingresos altos, una proporción considerablemente mayor que la observada en las economías de ingresos bajos y medianos. El organismo señala que la IA transformará el mercado laboral, aunque su impacto dependerá de la preparación de cada país.
La advertencia forma parte del Informe sobre el Desarrollo Mundial 2026: Decoding AI, en el que el Banco Mundial sostiene que la inteligencia artificial representa una de las mayores revoluciones tecnológicas de las últimas décadas, con capacidad para elevar la productividad, pero también para sustituir tareas que hoy realizan millones de trabajadores.
El estudio indica que, además del 14,2% de empleos con alto riesgo de automatización en las economías avanzadas, cerca del 18,7% de los puestos de trabajo podrían beneficiarse de un aumento significativo en la productividad gracias al uso de herramientas de inteligencia artificial, lo que abre la puerta a nuevas formas de trabajo y producción.
En contraste, América Latina y el Caribe enfrentan un escenario diferente. Aunque entre el 26% y el 38% de los empleos están expuestos a la IA generativa, solo entre el 2% y el 5% corre riesgo de automatización total con las capacidades actuales de esta tecnología. La mayoría de los puestos probablemente cambiarán y se complementarán con la IA, en lugar de desaparecer por completo.
El Banco Mundial también advierte que muchas economías en desarrollo podrían perder una oportunidad histórica si no invierten en infraestructura digital, acceso a internet, electricidad confiable, educación y capacitación tecnológica. Sin estas condiciones, millones de trabajadores no podrán aprovechar las mejoras de productividad que ofrece la inteligencia artificial.
Ante este panorama, el organismo recomienda que los gobiernos adopten políticas que impulsen la formación de talento, fortalezcan las instituciones y faciliten la incorporación responsable de la IA. La conclusión del informe es que el futuro del empleo dependerá menos de la tecnología en sí y más de la capacidad de los países para adaptarse a ella y preparar a su fuerza laboral para los cambios que ya están en marcha.









