El fundador de Telegram, Pável Dúrov, fue declarado en busca y captura por las autoridades rusas, en una nueva escalada del enfrentamiento entre el empresario y el Kremlin. El Servicio Federal de Seguridad (FSB) lo acusa de presunta colaboración con actividades terroristas, alegando que la plataforma permitió el uso de chats y bots por parte de los servicios de inteligencia ucranianos para organizar actos de sabotaje dentro de Rusia.
Según el FSB, desde mediados de 2025 decenas de ciudadanos rusos, incluidos menores de edad, habrían sido reclutados mediante herramientas de Telegram para participar en ataques contra infraestructura y fuerzas de seguridad. Moscú sostiene que la aplicación ha sido utilizada en miles de delitos desde el inicio de la guerra en Ucrania y afirma que Dúrov no tomó medidas para impedirlo.
Dúrov, quien abandonó Rusia hace años tras negarse a entregar datos de usuarios al gobierno de Vladímir Putin, reside actualmente en Dubái y cuenta con varias nacionalidades. Tras conocerse la decisión, respondió públicamente con un gesto desafiante en su canal de Telegram, mientras su defensa sostiene que no será extraditado a Rusia.
El empresario también enfrenta un proceso judicial en Francia relacionado con la moderación de contenidos ilícitos en la plataforma. Mientras tanto, Rusia continúa endureciendo la presión sobre Telegram y promueve una aplicación de mensajería respaldada por el Estado como alternativa nacional.









