Un equipo internacional de investigadores utilizó inteligencia artificial para analizar cerca de 170 mil fósiles de aves, uno de los estudios más amplios realizados hasta la fecha sobre su evolución. Los resultados indican que los cambios evolutivos no ocurrieron de forma lenta y continua, sino mediante períodos de relativa estabilidad interrumpidos por transformaciones rápidas.
El hallazgo reabre el debate sobre una de las ideas más conocidas asociadas a Charles Darwin: la evolución gradual de las especies. Aunque el estudio no refuta la teoría de la evolución, sí aporta nuevas evidencias de que, en algunos grupos como las aves, los grandes cambios pudieron producirse en “saltos” evolutivos impulsados por factores ambientales y procesos biológicos complejos.
La inteligencia artificial permitió detectar patrones imposibles de identificar manualmente entre miles de registros fósiles recopilados durante décadas. Gracias a este análisis masivo, los científicos reconstruyeron con mayor precisión cómo cambiaron el tamaño y la forma de las aves a lo largo de millones de años.
Los investigadores consideran que esta tecnología podría transformar el estudio de la evolución y de otros procesos biológicos, al permitir revisar grandes bases de datos con un nivel de detalle sin precedentes. El trabajo se suma a otras investigaciones que buscan ampliar y perfeccionar el conocimiento sobre cómo evolucionan las especies, más que reemplazar los fundamentos establecidos por Darwin.









