Un niño de apenas 18 meses, que había sido rescatado inconsciente de una piscina en el estado de Arizona, fue declarado muerto por un médico tras varios intentos por reanimarlo. Sin embargo, cinco horas después ocurrió lo impensable: el menor fue encontrado con signos vitales en la sala de morgue del hospital, provocando conmoción entre el personal médico y las autoridades.
De acuerdo con documentos policiales recientemente divulgados, dos agentes que acompañaban el caso aseguraron haber notado posibles señales de vida antes de que el pequeño fuera trasladado al llamado “cuarto frío”. Aun así, el médico mantuvo el diagnóstico de fallecimiento. Cuando el personal forense llegó para recoger el cuerpo, descubrió que el niño seguía respirando y de inmediato fue trasladado a otro centro asistencial, donde logró sobrevivir.
El insólito caso ha puesto bajo la lupa la actuación del hospital y del médico responsable, mientras la institución aseguró que realiza una investigación interna para determinar qué ocurrió y aplicar cambios en sus protocolos. El abogado del galeno afirmó que aún faltan detalles médicos y técnicos por conocerse antes de emitir conclusiones.
Mientras tanto, la Policía de Gilbert recomendó presentar cargos por negligencia contra los padres del menor, al señalar que la vivienda tenía acceso sin restricciones a la piscina y que los investigadores percibieron olor a marihuana en el lugar. La Fiscalía del condado analiza el expediente, mientras especialistas recuerdan que este tipo de errores al declarar una muerte son extremadamente raros, especialmente en niños pequeños.









