Centenares de personas que murieron durante el doble terremoto que sacudió Venezuela el pasado 24 de junio están siendo enterradas en fosas comunes habilitadas de emergencia en el cementerio municipal La Esperanza, en el estado La Guaira, debido a que sus cuerpos aún no han sido identificados.
Habitantes de la zona relataron que en los últimos días han observado el constante ingreso de camiones al camposanto transportando cadáveres. Un trabajador del cementerio, que solicitó mantener su identidad en reserva, afirmó que solo este lunes llegaron tres vehículos con alrededor de 30 fallecidos.
El empleado explicó que los cuerpos son trasladados sin identificación y son sepultados en ataúdes marcados únicamente con una cruz blanca. Además, estimó que entre el 27 de junio y el 1 de julio ingresaron cerca de 10 camiones con víctimas, por lo que calcula que al menos 800 personas ya fueron enterradas en ese lugar.
Desde una comunidad cercana, periodistas de EFE observaron las labores que realizan las autoridades en una amplia ladera del cementerio, donde fueron abiertas decenas de zanjas para atender la emergencia provocada por el elevado número de fallecidos.
En el terreno ya se encuentran largas hileras de ataúdes colocados uno junto a otro, cada uno identificado con una cruz blanca. La extensión del área habilitada permitiría albergar miles de féretros adicionales si continúa aumentando el número de víctimas.
Durante las labores también fue instalado un toldo donde funcionarios resguardaban nuevas cruces, mientras otros trabajadores cubrían con tierra los ataúdes ya depositados en las fosas.
El acceso de la prensa al cementerio fue restringido alrededor de la 1:00 de la tarde, hora local. Agentes de la Policía municipal informaron que únicamente se podía ingresar con una autorización emitida por la Fuerza Armada.
El balance oficial más reciente, divulgado este lunes por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, reporta 3,535 personas fallecidas y 16,740 heridas tras los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 registrados el 24 de junio. Mientras tanto, centenares de familias permanecen en las zonas afectadas a la espera de que rescatistas recuperen a sus seres queridos entre los escombros, en una tragedia cuyo número de víctimas aumenta diariamente entre 200 y 300 personas.









