El director de la organización, Wilmer Vásquez, advirtió que este fenómeno continúa siendo una de las principales expresiones de la crisis social que enfrenta Honduras, debido a la persistente falta de oportunidades, la desigualdad estructural y la vulneración de derechos fundamentales que afectan a la niñez y adolescencia en distintas regiones del territorio nacional.
Migración infantil no se detiene
Coiproden señaló que, pese al endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos y al incremento de controles fronterizos en los últimos años, el flujo migratorio de familias hondureñas no ha disminuido de forma significativa.
De acuerdo con la organización, muchas familias continúan tomando la decisión de migrar debido a condiciones económicas adversas, la falta de empleo digno y la limitada cobertura de servicios básicos en comunidades rurales y urbanas del país.
En este contexto, la niñez se ha convertido en uno de los grupos más vulnerables dentro de los flujos migratorios, ya sea viajando sola o acompañada de sus familiares en busca de mejores condiciones de vida fuera de Honduras.
Cifras que reflejan una crisis sostenida
El representante de Coiproden calificó como alarmantes las cifras acumuladas desde 2014, al señalar que el impacto de la migración infantil no solo se mide en los menores deportados, sino también en aquellos que logran salir del país o que permanecen en tránsito migratorio.
Según explicó, si estos datos se registraran en países con mayores niveles de desarrollo institucional, serían considerados una emergencia nacional debido a las implicaciones sociales, económicas y humanitarias que representan.
“Si vemos estas estadísticas en un país desarrollado, estaríamos en una completa emergencia nacional”, expresó Wilmer Vásquez, al referirse a la magnitud del fenómeno migratorio infantil en Honduras.
Factores estructurales detrás del fenómeno
Coiproden subrayó que la migración de niñas, niños y adolescentes no es un hecho aislado, sino el resultado de múltiples factores estructurales que afectan a la sociedad hondureña.
Entre ellos destacan la pobreza, la desigualdad social, la falta de acceso a oportunidades educativas y la ausencia de empleos dignos para los adultos responsables de los hogares, lo que obliga a muchas familias a buscar alternativas fuera del país.
La organización insistió en que estos factores se han mantenido a lo largo de los años, sin una respuesta integral suficientemente efectiva por parte del Estado para revertir la tendencia migratoria.
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