El Mundial 2026 no está teniendo piedad. Las eliminaciones antes de tiempo ya se están cobrando las primeras víctimas en los banquillos. Con la fase de grupos y los primeros dieciseisavos de final ya consumados, siete seleccionadores han perdido su puesto, entre dimisiones, finales de contrato y una destitución en plena competición.
Las últimas bajas, casi simultáneas, han sido las de Ronald Koeman en Países Bajos y Marcelo Bielsa en Uruguay, dos nombres de peso que representan estilos y filosofías completamente opuestas. Pero ni el renombre del técnico ha podido con el prestigio del escudo. El último en sumarse a la lista ha sido Sebastián Beccacece, que puso fin a su etapa al frente de Ecuador tras la derrota por 2-0 frente a México en dieciseisavos.
El caso más contundente fue el de Sabri Lamouchi. El técnico francotunecino fue destituido de forma fulminante el 15 de junio, apenas un día después de que su selección encajara un contundente 5-1 frente a Suecia en el estreno mundialista. Al pobre rendimiento se sumó un conflicto con la concentración: el hijo del seleccionador se enzarzó con aficionados tunecinos, lo que obligó a la federación a actuar.
La fase de grupos sentenció a tres entrenadores
El 28 de junio, un día después de cerrarse la fase de grupos, llegaron dos dimisiones. Hong Myung-bo asumió el fracaso de Corea del Sur, incapaz de avanzar tras terminar por detrás de México y Sudáfrica en el grupo A, con solo los tres puntos logrados ante República Checa en el debut. Un “fracaso organizativo intolerable”, según el presidente del país, Lee Jae-myung, quien también pidió una investigación oficial para resolver las “circunstancias exactas de este incidente” y “prevenir su repetición”.
Ese mismo día, Steve Clarke decidió poner fin a una etapa de siete años al frente de Escocia. Los escoceses solo pudieron vencer a Haití en su debut, y las derrotas posteriores frente a Marruecos (1-0) y Brasil (3-0) acabaron con sus opciones de clasificación pese a devolver al país a una Copa del Mundo tras 28 años de ausencia.
Un día más tarde, Miroslav Koubek dejó el banquillo de la República Checa tras una fase de grupos en la que solo consiguió sumar un punto. Aunque en un primer momento se resistió a dimitir, acabó pactando su salida de mutuo acuerdo con el presidente federativo David Trunda, no sin antes cargar contra la prensa checa, a la que acusó de dinamitar su trabajo con una campaña de desprestigio basada en falsedades y medias verdades.









