En un hecho que ha sido calificado como un verdadero milagro de supervivencia, el ciudadano Hernán Gil es rescatado con vida durante la mañana de este jueves 2 de julio tras varias horas de trabajo de los rescatistas.
Lo que debes saber:
La esperanza sigue prevaleciendo en Venezuela
Hernán Alberto Gil Flores ha permanecido atrapado por más de una semana bajo las estructuras colapsadas del centro comercial Galerías Playa Grande, en el estado La Guaira. El rescate se consolidó tras una titánica labor que movilizó a especialistas de diversas latitudes, inyectando una profunda dosis de fe en medio de la tragedia nacional.
El sobreviviente, un vigilante de 43 años de edad, se encontraba cumpliendo con sus labores cotidianas cuando el doble sismo de magnitudes 7.2 y 7.5 sacudió con fuerza al territorio venezolano el pasado 24 de junio.
El violento movimiento telúrico provocó el desplome casi inmediato de la edificación comercial, dejando a Gil sepultado bajo toneladas de concreto y acero, en lo que parecía una situación destinada a la fatalidad absoluta.

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Sin embargo, el destino y el instinto de preservación jugaron a favor del trabajador, quien logró resguardarse en un espacio extremadamente reducido en el tercer sótano del complejo. Su rápida acción de refugiarse debajo de un escritorio de su caseta de vigilancia fue el factor determinante que evitó que las pesadas losas de hormigón lo aplastaran instantáneamente, permitiéndole contar con un vital, aunque minúsculo, espacio de aire.
El rescate final representó la culminación de una hazaña logística liderada principalmente por el equipo de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR) de los Bomberos de Chile. Las labores en el sitio se extendieron por más de 114 horas continuas de perforación y estabilización del terreno, debido a las complejas y sumamente inestables condiciones estructurales en las que se encontraba el área del siniestro.

Durante los críticos días previos al desenlace, los rescatistas no solo lograron localizar con precisión el punto exacto donde se hallaba el vigilante, sino que además pudieron establecer contacto verbal continuo con él.
Mediante el uso de sondas y microcanales introducidos cuidadosamente entre las grietas, los especialistas médicos lograron suministrarle hidratación constante y medicamentos esenciales para mantener estables sus signos vitales.
Importante colaboración internacional
Esta titánica operación humanitaria demostró el valor de la cooperación internacional en momentos de catástrofe, contando con la participación activa de brigadas especializadas provenientes de El Salvador, Costa Rica, Portugal y el país austral.
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Cada una de las maniobras debió ejecutarse con una precisión milimétrica y extrema precaución, puesto que el más mínimo error de cálculo o vibración innecesaria corría el riesgo de desatar nuevos y fatales derrumbes.
Tras pasar más de 170 horas en la más completa penumbra, Gil fue finalmente extraído del subsuelo por los paramédicos y trasladado a un área de estabilización médica provisional. Mientras los expertos evaluaban su condición física general antes de exponerlo plenamente a la luz del día, en las afueras de las ruinas se vivían escenas de profunda emoción, encabezadas por su esposa, Gubismar González, quien nunca abandonó la acera del lugar con la esperanza intacta.
El rescate de Hernán Gil Flores se ha transformado rápidamente en el principal símbolo de resiliencia y esperanza para una Venezuela afectada por los recientes terremotos.
Esta compleja y prolongada maniobra de salvamento no solo demuestra la eficiencia técnica de los cuerpos de rescate globales, sino que también reitera que, incluso bajo las circunstancias más adversas y desafiantes, la lucha por preservar la vida humana jamás se da por vencida.









