“Para ser honesto contigo, no creo que eso fuera un penalti para Bélgica.
Desde mi punto de vista, Senegal fue robado. El contacto fue mínimo, el jugador belga lo aprovechó al máximo, y el árbitro se lo tragó por completo.
Este es el problema del fútbol moderno. Los atacantes ahora entienden que en cuanto sienten un leve toque en el área, se tiran al suelo y esperan a que el VAR les recompense.
Para mí, un penalti debe ser claro. Debe ser evidente. No debe ser una de esas decisiones en las que necesitas diez repeticiones, tres ángulos de cámara y cinco minutos de debate para convencer a la gente.
Senegal luchó duro. Igualó a Bélgica físicamente, tácticamente y mentalmente. Así que ver cómo un partido tan importante de eliminación directa se decide por un penalti blando es doloroso.
Si eso es un penalti, entonces los defensas podrían dejar de defender en el área.
El fútbol se está volviendo demasiado blando.”









