COMUNICADO DE LA CONFRATERNIDAD EVANGÉLICA DE HONDURAS (CEH) SOBRE LAS REFORMAS AL MARCO LEGAL E INSTITUCIONAL DEL SUBSECTOR ELÉCTRICO
Reformas deben mejorar calidad del servicio, garantizar tarifas justas y blindar la propiedad estatal de la ENEE
A lo largo de la historia, la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) ha sido una de las empresas públicas más emblemáticas del país. Surgió para llenar un enorme vacío en la estructura estatal y resolvió muchos de los problemas que, en el siglo pasado, enfrentaron los ciudadanos y las empresas hondureñas. Gracias a enormes inversiones estatales en proyectos hidroeléctricos, en la instalación de líneas de transmisión y sistemas de distribución, la empresa llegó a consolidarse; hoy, no obstante, por ineficiente gestión técnica e irregular manejo administrativo, enfrenta grandes desafíos en el ámbito gerencial, financiero y operativo.
Estos problemas afectan a la población, muy especialmente a los más pobres, y al sector productivo del país, quienes deben enfrentar un servicio de mala calidad y altas tarifas que son factores determinantes para reducir las condiciones dignas de vida de las familias y disminuir los niveles de competitividad que el país necesita para atraer la inversión interna y externa, y lograr el desarrollo y la prosperidad tan ansiados por todos.
Las reformas al marco legal e institucional del subsector eléctrico son, sin duda, importantes y deben realizarse con la amplia participación de todos los sectores de la nación, con el rigor propio de una temática que debe ser analizada a profundidad y sin ningún tipo de sesgo ideológico que la aleje del principal propósito: mejorar la calidad del servicio y ofrecer tarifas justas para las familias, las organizaciones y las empresas.
Discutir las modificaciones que se pretenden realizar a la Ley General de la Industria Eléctrica de forma rápida, superficial y reducida, es un error. Por eso, desde la Confraternidad Evangélica de Honduras (CEH), instamos al Gobierno y al Congreso Nacional de la República a mejorar la forma en la cual informan a la población sobre el estado actual del subsector eléctrico y, de forma específica, sobre la situación de la ENEE, y a ampliar en tiempo y forma el ámbito de debate ciudadano de estas propuestas de cambio normativo e institucional.
Se debe poner empeño en encontrar en sectores no estatales nuevas ideas y soluciones a la grave problemática existente en el subsector, para, en hechos concretos, hacer más eficiente la institucionalidad, incrementar la calidad del servicio y establecer tarifas justas.
Finalmente, es indispensable garantizar que el Estado hondureño no perderá la propiedad de los activos, ni mucho menos la autoridad legal del subsector eléctrico en el país. La ENEE y demás entidades estatales relacionadas con la generación, transmisión y distribución de la energía eléctrica en Honduras, y su respectiva regulación y control, son instituciones de seguridad nacional y un factor determinante para potenciar la economía nacional. Por lo que resulta ilógico pensar que el Estado procederá a privatizarlas o entregarlas a grupos de interés particular, sean estos nacionales o internacionales.
Esperamos del Gobierno y del Congreso Nacional de la República que, en este asunto tan relevante para la vida nacional, actuarán de forma transparente y honesta, y con equipos a cargo del proceso de socialización de las reformas que tengan suficientes conocimientos técnicos y administrativos, a fin de despejar las dudas que pudieran existir en los diferentes sectores de la sociedad y en las distintas regiones geográficas del país.
Es oportuno exigir a los líderes de las diferentes fuerzas partidarias del país, a los representantes de la sociedad civil y a los medios de comunicación responsabilidad en el debate y análisis, y abstenerse de instrumentalizar este asunto tan sensible para propósitos políticos o de interés económico que contaminen las discusiones y las conviertan en una repugnante confrontación entre quienes detentan el poder y los que juegan el rol de oposición política, o en una suerte de veloz carrera por apoderarse de un lucrativo y rentable negocio para pocos.
Animamos a todos a involucrarse en este debate tan trascendental, a tomar conciencia de que se deben tomar decisiones inteligentes y responsables para modernizar el subsector eléctrico y establecer mecanismos que blinden a la institucionalidad estatal de la ineficiencia y la corrupción, para poder gozar de servicios de calidad y a precio justo para el pueblo hondureño en general.
Cuando los justos gobiernan, el pueblo se alegra. Pero cuando los perversos están en el poder, el pueblo gime.
Proverbios 29 : 2 NTV
Dado al primer día del mes de julio del año dos mil veintiséis, en la ciudad de Tegucigalpa, municipio del Distrito Central, departamento de Francisco Morazán.
CONFRATERNIDAD EVANGÉLICA DE HONDURAS (CEH)









