La selección española llegaba de nuevo al estadio de Atlanta con el objetivo claro: ganar o ganar. No quedaba otra. Y los chicos de Luis de la Fuente lo hicieron. Un lavado de cara en el once y un planteamiento diferente, mucho más vertical, dieron a España su primer festín en el Mundial 2026. Lección aprendida contra Cabo Verde y demostrada con Arabia Saudí.
La Selección jugaba al ritmo de Lamine y castigaba a golpe de Oyarzabal. Un gol en propia puerta nada más empezar la segunda parte sentenciaba a los de Georgios Donis. Después, la calma tras la tormenta.
España llegaba “picada” tras el fiasco de Cabo Verde. Y lo hizo saber desde el primer instante. No cruzábamos los dos minutos de juego y Lamine Yamal ya hizo de las suyas. Recibió pegado a la línea lateral del área y, entre dos, encaró, amagó, se marchó de su par para poner el centro. Quedó en nada, pero La Roja parecía otra.
Con mucha garra e ideas más claras. Ya no hacía falta llegar ‘tocando’. Pedro Porro puso una diagonal a la carrera de Baena desde su propio campo y Lamine intentaba replicar aquel golazo en las semifinales de la EURO 2024. No hubo suerte. Pero no habría que esperar mucho más para ver el primer gol de España en el torneo.
Una jugada colectiva desde la banda izquierda culminó con un centro de Oyarzabal raso al segundo palo, perfecto para la llegada de Lamine Yamal.









