El próximo 1 de julio entrará en vigor una nueva ley en Florida que afecta a estudiantes migrantes debido a la estricta normativa que contempla contra los que son migrantes en esta parte de Estados Unidos.
Lo que debes saber:
Estudiantes en la mira
La medida es identificada como la ley HB 1471, misma que fue promovida y firmada por el gobernador de Florida, Ron DeSantis, con el propósito declarado de reforzar los controles internos y la seguridad pública dentro de las instituciones de educación superior.
La nueva legislación otorga la facultad legal a las instituciones educativas para proceder con la expulsión inmediata de cualquier alumno extranjero que sea considerado promotor, colaborador o miembro de organizaciones designadas oficialmente como terroristas.
Al estampar su firma en la iniciativa, el gobernador DeSantis ha defendido la medida argumentando la necesidad de blindar y defender los centros educativos de personas que tengan la pretensión de perjudicar los intereses de la nación.

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De acuerdo con lo establecido en las directrices de la ley HB 1471, los efectos de esta disposición no se limitan únicamente al ámbito de las sanciones internas académicas. Las universidades y centros de enseñanza de Florida tendrán la obligación legal y estricta de reportar de forma automática al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el estatus migratorio de todos los alumnos que resulten sancionados o expulsados bajo estas causales.
El mecanismo de reporte inmediato al ICE pone en grave riesgo la permanencia legal de los estudiantes implicados dentro del territorio estadounidense. Al perder el respaldo institucional y ser notificada la agencia federal, los jóvenes extranjeros perderían automáticamente la validez de sus respectivos visados, quedando expuestos de forma inminente a procesos formales de deportación o repatriación.
La legislación abarca un espectro muy amplio al momento de catalogar el tipo de apoyo castigable por el Estado. El texto legal precisa que las expulsiones y penalizaciones aplicarán indistintamente tanto para aquellos alumnos que demuestren afinidad, promuevan o respalden a agrupaciones consideradas terroristas en el ámbito internacional, como para quienes lo hagan con organizaciones de índole nacional.
Para establecer de forma oficial la lista de agrupaciones vetadas en el estado, la ley estipula un riguroso proceso de aprobación interna. Antes de proceder a cualquier designación formal, el jefe de la entidad regulatoria correspondiente tiene el deber de notificar las intenciones por escrito al gobernador y a los integrantes del Gabinete regional, quienes tomarán la decisión final mediante un sistema de votación por mayoría simple.

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Varios sectores se oponen a la ley
La promulgación de la medida no ha estado exenta de fuertes polémicas y ha levantado críticas por parte de expertos jurídicos y organizaciones civiles. Analistas legales han manifestado su profunda preocupación debido a que el marco normativo permite que un grupo sea catalogado como terrorista sin la necesidad de que medie una condena penal firme previa contra la organización, sus directivos o sus militantes.
Debido a estas características institucionales, portavoces de colectivos defensores de los derechos de los migrantes sostienen que la ley abre la puerta a un escenario de vulnerabilidad jurídica.
A juicio de los detractores de la medida, facultar expulsiones sumarias bajo estos criterios constituye un claro mecanismo de castigo anticipado que vulnera de manera flagrante las garantías elementales del debido proceso legal.









