Por: Gabriela Raudales
China mantiene un gran superávit comercial y un fuerte control sobre el procesamiento de minerales raros, lo que le otorga poder en la competencia global, pero al mismo tiempo enfrenta importantes debilidades internas y externas. Entre ellas destacan el estancamiento del consumo interno, el endeudamiento local, el desempleo juvenil, el envejecimiento poblacional y un mercado inmobiliario debilitado.
A nivel externo, el país depende en gran medida de las exportaciones, del dólar, de importaciones de energía y materias primas, y de tecnología avanzada controlada en gran parte por Estados Unidos y sus aliados. Aunque Pekín busca reducir estas dependencias mediante la autosuficiencia tecnológica, los avances son limitados, lo que mantiene su vulnerabilidad ante posibles presiones económicas y geopolíticas coordinadas.









