La NASA dio un paso histórico al activar oficialmente su ambicioso proyecto para construir una base lunar permanente en el polo sur de la Luna, una zona considerada clave por la presencia de hielo y recursos estratégicos. El plan contempla más de 25 misiones robóticas y la participación de varias empresas privadas que ayudarán a preparar el terreno para futuras misiones humanas.
Entre las compañías seleccionadas figuran gigantes aeroespaciales como Blue Origin, además de firmas especializadas en transporte y exploración lunar. La primera misión arrancará en 2026 con el módulo Blue Moon Mark 1 Endurance, diseñado para aterrizar cerca del polo sur y probar tecnologías que permitan instalar infraestructura habitable en los próximos años.
El proyecto se desarrollará en tres fases. La primera incluirá pruebas con robots, drones y vehículos lunares; luego llegará la instalación de sistemas de energía, comunicaciones y módulos habitables; finalmente, la NASA espera establecer una presencia humana sostenida con astronautas rotando constantemente en la superficie lunar. La agencia considera esta base como el paso previo para futuras misiones a Marte.
La carrera espacial también se ha intensificado porque China y Rusia avanzan con sus propios planes para crear una estación internacional de investigación lunar antes de 2035. Por eso, la NASA busca acelerar el programa Artemis y convertir el polo sur lunar en el nuevo epicentro de la exploración espacial del siglo XXI.









