Entre honores, lágrimas y con corazones destrozados, así es sepultado el comisario póstumo Lester Josué Amador, quien perdió la vida en la sanguinaria masacre ocurrida en Corinto, departamento de Cortés.
“Él era bien aplicado, sacó dos maestrías. Él era bien reservado, no sé por qué le dieron esa misión desde aquí de Tegucigalpa hasta Colón, si estaba asignado aquí en la capital. Él quería visitar a su hija en España”, narra uno de los parientes del ahora occiso.









