El Ejército de Guatemala mantiene operaciones de seguridad y vigilancia en puntos fronterizos con Honduras, mientras la Policía Nacional Civil ha desplegado más efectivos, luego de los recientes ataques armados en el vecino país que dejaron más de 20 muertos.
La respuesta coordinada busca fortalecer la seguridad nacional y evitar el ingreso de sospechosos vinculados a las agresiones ocurridas en territorio hondureño.
La escalada de violencia registrada en Honduras forzó a las autoridades guatemaltecas a tomar medidas inmediatas.
El Ejército de Guatemala, en coordinación con fuerzas de seguridad civil, realiza patrullajes terrestres, instala puestos de control y ejecuta labores de reconocimiento en diferentes tramos de la frontera, principalmente en los departamentos de Izabal, Zacapa y Chiquimula.
De acuerdo con un comunicado oficial, estas acciones forman parte de la Operación Cinturón de Fuego, que busca “fortalecer la seguridad exterior del país y mantener el control en áreas estratégicas”.
Las unidades militares mantienen presencia permanente en los sectores limítrofes para prevenir actividades ilícitas y resguardar la soberanía nacional.
Según el Ejército, “estas acciones fortalecen la vigilancia permanente en el territorio guatemalteco, donde se mantienen condiciones de normalidad”. Imágenes difundidas por la institución muestran a soldados patrullando zonas rurales, instalando retenes y recorriendo caminos de difícil acceso.
Mientras tanto, la Policía Nacional Civil de Guatemala (PNC) confirmó ayer que se incrementó el despliegue policial tras los ataques armados que provocaron múltiples víctimas en Honduras, incluyendo agentes de seguridad y civiles.
El refuerzo policial responde a la magnitud de los hechos, atribuidos a disputas entre pandillas hondureñas por el control de territorios para actividades ilícitas.









