Las plantaciones de okra lucen desoladas, secas y similares a un desierto en una sequía infernal que afecta groseramente los departamentos de Choluteca y Valle. La okra generó cientos de empleos, pero hoy solo se cosechan pérdidas.
Ante esta emergencia, varios municipios del sur de Honduras han declarado emergencia y los pobladores pegan un “grito al cielo” ante la sequía en ríos, quebradas, posos y pilas.









