Siete hondureños fueron contactados por las redes sociales con fines laborales, en una propuesta que se les otorgaba pasaportes, costos de avión y otras prebendas, cuando llegaron a su destino, Rusia, esperaban trabajar como fontaneros o agricultores.
Pero se llevaron la sorpresa que debían alistarse para ser miembros del Ejercito de Rusia y enfrentarse a la guerra con Ucrania. De los siete, cinco pudieron escapar y ahora están refugiados en una habitación.
Los catrachos son originarios del departamento de El Paraíso y Tegucigalpa, pero residían en el municipio de Cantarranas, Francisco Morazán. Los catrachos no conocen a detalles los nombres de las personas que los reclutó, y así lo dejaron ver en una entrevista exclusiva con HCH.
Los dos hondureños que no pudieron escapar tienen entre 55 y 56 años. Todos ellos piden a Cancillería Honduras ayuda para facilitarles su regreso a Honduras de forma sana, pronta y segura.










