La región centroamericana enfrenta una crisis de desapariciones de menores que afecta de manera desproporcionada a niñas y adolescentes mujeres, con sistemas de alerta y respuesta institucional desiguales en cada país.
Reportes de organismos internacionales y bases de datos nacionales revelan un panorama marcado por brechas informativas, deficiencias legales y desafíos operativos persistentes.
La mayoría de los casos se concentran en adolescentes de entre 13 y 17 años, según datos recopilados por Infobae y fuentes oficiales.
La Interpol mantiene activas alrededor de 1352 notificaciones amarillas (desaparecidos) entre cero y 17 años, solo en la región de las Américas.
Según la base, del total de casos, 788 corresponden a menores centroamericanos que tenían entre cero y 17 años al momento de desaparecer.
La prevalencia es similar tanto en niñas como en niños, sin embargo, si se analizan los datos a detalle y por país, los números son diversos.
Honduras encabeza el total de difusiones amarillas con 508 reportes entre cero y 17 años, de los cuales 240 son varones y 268 niñas. En ambos sexos el número aumenta si se trata de personas mayores de 12 años, siendo los adolescentes los más expuestos a este tipo de riesgos.
A nivel centroamericano, el segundo lugar lo ocupa Guatemala con 249 desaparecidos entre cero y 17 años de edad, de estos 109 son varones (81 tenían menos de 12 años cuando desaparecieron) y 140 niñas (80 tenían 12 años o menos).
Además, se registran catorce casos en El Salvador, tres varones y once niñas , once en Panamá – con seis casos de niñas y cinco de niños , nueve casos en Costa Rica , seis de los cuales son del sexo femenino y tres varones, y cuatro menores perdidos en Nicaragua, en este caso, tres son del sexo masculino y uno, femenino.









