El estreno del documental Ronaldinho en Netflix volvió a poner en primer plano la figura del astro brasileño, pero también iluminó dos episodios relevantes de su historia: el vínculo con Lionel Messi en sus inicios en Barcelona y uno de los episodios más oscuros de su vida, su detención en Paraguay en 2020.
Las declaraciones de los protagonistas, en ambos casos, permitieron reconstruir desde adentro una relación que marcó una era y, al mismo tiempo, comprender el impacto personal de un proceso judicial que sorprendió al mundo del fútbol.
El relato encuentra uno de sus puntos de partida en aquel 1 de mayo de 2005, cuando Messi marcó su primer gol oficial con la camiseta del Barcelona tras una exquisita asistencia de Ronaldinho en el Camp Nou. Aquella imagen del argentino subido a los hombros del brasileño dio la vuelta al mundo y simbolizó el traspaso de una era a otra.
En el documental, Messi recordó el contexto de aquel vestuario y el rol que ocupaba Ronaldinho en esos años: “Era un equipazo. Jugaba muy bien. Él era el más importante dentro del vestuario y la manera de acercarse a mí, de cómo me trató desde el primer día, me hizo que todo sea mucho más fácil, que me relaje, que disfrute de jugar, de estar ahí en ese vestuario, en esos momentos. Le agradezco mucho siempre todo y le tengo un aprecio especial”.
Por su parte, Ronaldinho también se detuvo en los comienzos de esa relación que, con el tiempo, se volvería histórica: “Él ya tenía talento y ya se destacaba en la categoría juvenil. Cuando él llegó nuestra amistad se dio naturalmente. Nos llevábamos bien dentro y fuera del campo”.
Otro gran eje del documental se sitúa en marzo de 2020, cuando Ronaldinho y su hermano Roberto ingresaron a Paraguay con documentos falsos. El viaje tenía como objetivo participar en actividades benéficas y compromisos comerciales, pero rápidamente se transformó en un escándalo judicial.
Así, Ronaldinho fue trasladado a la Agrupación Especializada, una sede policial de máxima seguridad, donde permaneció durante 32 días. Luego, tras el pago de una fianza de 1.6 millones de dólares, pasó a cumplir arresto domiciliario en un hotel del centro de Asunción, donde permaneció bajo estricta vigilancia durante varios meses. Finalmente, el 24 de agosto de 2020, tras un total de 171 días de detención, fue liberado bajo la figura de suspensión condicional del procedimiento, con el pago de una multa económica.
Pese a la gravedad del contexto, también contó cómo intentó sobrellevar la situación dentro de la cárcel: “En la cárcel hice amigos, todos jugaban al fútbol, todos practicaban ese deporte y haber jugado un partido entre presos y policías era una forma de olvidar lo que estaba pasando, haciendo lo que más me gustaba. Fui campeón ahí también”, bromeó sobre aquel duelo que recorrió el mundo y en el cual su equipo se impuso por 11-2.









