El impacto de los celulares en los vestuarios de fútbol profesional reconfiguró las relaciones entre jugadores y entrenadores. Mientras que en el pasado se discutía su prohibición, hoy la mayoría de los cuerpos técnicos acepta su presencia, aunque reconoce que puede alterar la dinámica de grupo y fragmentar la comunicación entre los futbolistas. El medio francés L’Equipe realizó múltiples entrevistas con directores técnicos, en una transformación que algunos describen como “un problema de salud pública” cuya gestión es objeto de debate entre distintas generaciones.
La omnipresencia de la tecnología en el fútbol profesional se traduce en escenas recurrentes: jugadores llegando al estadio con auriculares, grabando videos en los vestuarios o revisando sus interacciones en redes sociales tan pronto finaliza el partido, además de un elaborado trabajo detrás de su figura pública. Incluso, las transmisiones en vivo dentro del vestuario durante las celebraciones se volvió algo regular en los últimos años.
“Muchos se pasan la vida viéndolo, incluso en el descanso. Justo antes del pitido inicial, siguen mirando en lugar de hablar entre ellos. Después del partido, lo primero que hacen es mirar lo que dicen de ellos en las redes sociales. Cambia por completo el ambiente del grupo; cada uno vive en su propio mundo”, argumentó un jugador veterano de la Ligue 1 con el medio citado, que prefirió mantener el anonimato.









