Manchester United está atravesando una de las décadas más complejas de toda su historia. En medio de múltiples proyectos de entrenadores que fracasaron, la institución de Inglaterra quedó envuelta en múltiples polémicas por su frágil estabilidad financiera, a pesar de que hubo un cambio de propietarios en los últimos años. El club invirtió millones en futbolistas que no dieron resultados y se enfrenta a un adverso panorama al tener una impactante deuda en transferencias que todavía no pagó.
Según informó el portal británico The Sun, el Manchester United tiene un saldo pendiente de 422 millones de libras (más de 550 millones de dólares) en concepto de traspasos, de los cuales 238 millones vencen en el presente año financiero. Más allá de que los actuales propietarios (INEOS) realizaron fuertes recortes de empleados —más de 500 puestos entre 2024 y 2025— y de presupuestos, la entidad se mantiene en una delicada situación económica.
Paralelamente, el club puso en marcha una limpieza interna en el plantel masculino, apostando por la salida de jugadores emblemáticos y la reducción de salarios elevados para adaptarse a la nueva realidad financiera. En este contexto, existe una lista de cinco nombres que podrían abandonar el plantel: Rasmus Højlund (fichado por 77 millones de euros), Joshua Zirkzee (42 millones), Manuel Ugarte (50 millones), André Onana (50 millones) y Mason Mount (67 millones). ¿El detalle? Todos llegaron en la gestión del entrenador neerlandés Erik Ten Hag.









