La drástica disminución de la cobertura educativa coloca a Honduras en una situación crítica que afecta el desarrollo social y económico del país: solo el 63 % de la población estudiantil estará dentro del sistema escolar en 2025, frente al 70 % registrado en 2014, según estimaciones de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ).
La organización, a través de su directora de Educación, Ana Jansy Alvarado, advirtió que esta tendencia conduce al aumento de exclusión educativa, con consecuencias de largo plazo en productividad, seguridad y estabilidad social, si el Estado y los actores del sector no intervienen con urgencia.
Este dato, presentado por Alvarado y respaldado por análisis de la ASJ, representa un enorme contingente de menores y adolescentes que no reciben formación académica formal, lo que limita severamente sus oportunidades de progreso.
De acuerdo con Alvarado, las razones detrás del abandono escolar son múltiples. Sin embargo, estudios nacionales e internacionales coinciden en que la precariedad económica es el factor más determinante. En muchos hogares hondureños, las dificultades financieras obligan a los jóvenes a incorporarse de manera temprana al mercado laboral informal o a asumir responsabilidades familiares, situación especialmente marcada en comunidades vulnerables donde los recursos escasean y la educación se percibe como secundaria frente a la supervivencia.









