Se le acumulan los problemas al Real Madrid. El Comité de Control, Ética y Disciplina de la UEFA ha sancionado con el cierre parcial del Bernabéu un partido por “el comportamiento racista y/o discriminatorio de sus aficionados” en el partido ante el Benfica de la Champions.
“Se multa al Real Madrid C.F. con 15.000 € y se ordena el cierre parcial del estadio del Real Madrid C.F. (es decir, 500 localidades adyacentes de la tribuna sur inferior) durante el próximo (1) partido de competición de clubes de la UEFA en el que el Real Madrid C.F. juegue como anfitrión, por el comportamiento racista de su afición”, ha expresado en el comunicado el organismo del fútbol.
Manténgase informado con nosotros:
La sanción tiene lugar debido a lo ocurrido en el encuentro de vuelta de la Champions contra el Benfica en el que un aficionado de la Grada Fan fue captado antes del comienzo por las cámaras de la retransmisión del partido realizando el saludo nazi.
Los miembros de seguridad del conjunto blanco no tardaron en identificar al individuo y en expulsarlo del estadio antes del inicio del partido. Además, del cierre parcial del estadio, la UEFA también sanciona al club de Florentino Pérez con una multa económica de 15.000 €.
Síguenos a través de nuestro Facebook: HCH Televisión Digital
El comunicado de la UEFA también aclara que dicha sanción de cierre parcial no se cumplirá ante el Manchester City, sino en caso de que se reincida con este tipo de comportamientos en sus competiciones: “Dicho cierre del estadio queda suspendido durante un periodo de prueba de un (1) año, a partir de la fecha de la presente decisión.
“El Real Madrid condena este tipo de gestos y de expresiones que incitan a la violencia y al odio en el deporte y en la sociedad”, se leía en el comunicado que publicó después el conjunto blanco, pero eso no ha evitado la sanción de la UEFA.

Las veces que el Nazismo ha “envenenado” el fútbol
El vínculo más evidente entre el nazismo y el fútbol se dio durante el régimen de Adolf Hitler en la Alemania de los años 30, cuando el deporte fue utilizado como herramienta de propaganda política.
Aunque el evento más emblemático de ese período fueron los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, el fútbol también fue instrumentalizado para proyectar una imagen de poder, disciplina y superioridad racial, acorde con la ideología del Tercer Reich.
En aquel contexto, clubes y federaciones fueron intervenidos, dirigentes judíos expulsados y futbolistas perseguidos por motivos raciales o políticos.
Equipos tradicionales perdieron parte de su identidad tras la exclusión forzada de socios y directivos, una mancha histórica que décadas después muchas instituciones han reconocido públicamente con actos de memoria y reparación simbólica.
Con el paso de los años, el nazismo dejó de ser una estructura de poder estatal, pero su simbología ha aparecido de forma aislada en estadios europeos. En distintas ligas se han registrado cánticos, pancartas o saludos asociados a ideologías extremistas por parte de pequeños grupos radicales, hechos que han generado sanciones económicas, cierres parciales de graderías y un rechazo generalizado.

En Italia, por ejemplo, sectores ultras de clubes como SS Lazio han sido señalados en diferentes temporadas por desplegar mensajes o imágenes vinculadas al fascismo y al antisemitismo.
Las autoridades deportivas y el propio club han condenado reiteradamente estos comportamientos, subrayando que no representan a la institución ni a la mayoría de su afición.
En España también se han producido incidentes aislados en partidos de alta rivalidad, donde símbolos o consignas extremistas han derivado en investigaciones de la Fiscalía y sanciones de LaLiga.
La política actual del fútbol profesional español incluye protocolos contra delitos de odio, con identificación de responsables y expulsión de los recintos deportivos.
Alemania, por su historia, mantiene una postura especialmente firme. La Deutscher Fußball-Bund desarrolla campañas educativas permanentes contra el racismo y el antisemitismo, y promueve proyectos de memoria histórica para recordar a futbolistas y dirigentes víctimas del nazismo. En los estadios alemanes, la exhibición de símbolos nazis está prohibida por ley.
En el ámbito internacional, la FIFA y la UEFA han endurecido sus códigos disciplinarios. Multas, partidos a puerta cerrada e incluso deducción de puntos forman parte del abanico de sanciones cuando se comprueba la presencia de mensajes de odio en competiciones oficiales.
Quizás te interese leer: Andrés Iniesta confirma que no tiene acuerdo con Marruecos
Algunos futbolistas también han alzado la voz. Jugadores y entrenadores han condenado públicamente cualquier manifestación de ideología nazi en las gradas, insistiendo en que el fútbol debe ser un espacio de inclusión. Campañas como “No al Racismo” buscan reforzar ese mensaje en torneos continentales y mundiales.
Más allá de Europa, episodios con simbología nazi han surgido ocasionalmente en América Latina y otras regiones, generalmente vinculados a grupos minoritarios.
En todos los casos, la reacción institucional ha sido de rechazo, con investigaciones y sanciones, reafirmando que el deporte no puede convertirse en plataforma para discursos de odio.
El consenso en el fútbol moderno es claro: el nazismo representa una ideología basada en la discriminación y la violencia, incompatible con los valores de respeto y diversidad que promueve el deporte.
Cada vez que aparece un símbolo o gesto asociado a esa doctrina, la respuesta institucional y social tiende a ser contundente, recordando que la memoria histórica no es un trámite, sino una responsabilidad colectiva.
El incidente de racismo en el Bernabéu
La federación de la Selección de Marruecos ha puesto sus ojos en Andrés Iniesta como parte de un proyecto para reforzar su estructura deportiva de cara a la Copa Mundial de la FIFA 2026. La idea surgió en medio de los cambios dentro del equipo nacional tras la salida del técnico Walid Regragui y la llegada de un nuevo cuerpo técnico que buscará relanzar el proyecto competitivo de los “Leones del Atlas”.
El nombre del exmediocampista español comenzó a sonar con fuerza luego de que la Federación Real Marroquí de Fútbol analizara incorporar figuras de experiencia internacional al área técnica. Iniesta fue considerado un perfil ideal por su trayectoria, liderazgo y visión del juego, características que lo convirtieron en uno de los futbolistas más influyentes de su generación.
La propuesta inicial contemplaba que el campeón del mundo con Selección de España asumiera un rol dentro del proyecto deportivo del combinado africano, posiblemente como director deportivo o asesor técnico. Su tarea sería colaborar en la planificación estratégica del equipo nacional y en la toma de decisiones deportivas a largo plazo.
El interés de Marruecos también responde al ambicioso plan de desarrollo que la federación ha puesto en marcha en los últimos años. Bajo esa estrategia, el país busca consolidar su crecimiento futbolístico y posicionarse entre las potencias emergentes del fútbol internacional rumbo al Mundial de 2026 y al proyecto deportivo con visión hacia 2030.
Según reportes de medios internacionales, incluso existieron conversaciones avanzadas entre la federación marroquí y el entorno de Iniesta para concretar su incorporación. Las negociaciones se desarrollaron durante varias semanas, mientras el organismo evaluaba la estructura que tendría el nuevo cuerpo técnico tras la salida del anterior entrenador.

El plan contemplaba que el exjugador del FC Barcelona aportara su experiencia en la construcción de modelos de juego, además de asesorar en la gestión deportiva y el desarrollo de talento joven dentro del sistema de selecciones nacionales. La federación marroquí considera clave fortalecer el vínculo entre el equipo absoluto, las categorías inferiores y las academias.
Sin embargo, pese a que existía incluso un comunicado preparado para anunciar su llegada, el acuerdo definitivo no se concretó en el último momento. Fuentes cercanas a las negociaciones indicaron que las conversaciones no lograron cerrarse formalmente, por lo que la incorporación quedó en pausa mientras ambas partes analizan las condiciones del proyecto.
Aun así, la federación marroquí mantiene el interés en sumar a Iniesta en el futuro, ya que consideran que su perfil encaja con la modernización del fútbol nacional. La dirigencia cree que su conocimiento del fútbol europeo y su experiencia en grandes competiciones podrían aportar un valor estratégico al desarrollo del equipo.
El intento de fichar al legendario mediocampista también refleja la intención de Marruecos de rodear al nuevo entrenador, Mohamed Ouahbi, de un equipo de trabajo con experiencia internacional. El técnico asumió el cargo recientemente y tendrá la misión de preparar al combinado nacional para el próximo Mundial.
Aunque el acuerdo no se ha cerrado por ahora, la posibilidad de ver a Iniesta involucrado en el proyecto deportivo de Marruecos sigue abierta. En caso de concretarse, su llegada representaría uno de los movimientos más llamativos dentro de las estructuras técnicas del fútbol internacional en la antesala del Mundial de 2026.
Con información de: 20minutos









