El Tour de Francia, la carrera ciclista más importante del mundo, enfrenta un nuevo desafío provocado por el cambio climático. Los investigadores detectaron que el riesgo de calor extremo para los deportistas crece año tras año durante las tres semanas que dura la competencia.
El análisis de datos climáticos de más de 50 ediciones de la prueba concluyó que los episodios de temperaturas peligrosas se volvieron cada vez más frecuentes y severos, sobre todo en la última década.
De acuerdo con un artículo publicado por Euronews, señala que el aumento progresivo de las temperaturas en Europa afecta a todos los grandes eventos deportivos del verano. El Tour de Francia, que nació en 1903 y recorre entre 3.300 y 3.500 kilómetros en 21 etapas, se celebra cada año en julio.
La competencia termina en París, donde las olas de calor extremo ya superaron cinco veces el umbral de alto riesgo solo en ese mes, cuatro de ellas desde 2014.
Además, datos revelados en la revista Scientific Reports, incluyen información sobre qué zonas fueron las más afectadas por el aumento de las temperaturas.
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