La noche de este jueves 26 de febrero de 2026 en el Monumental quedará grabada en la memoria de los hinchas de River Plate como una de las más emotivas de los últimos tiempos.
Más de 85.000 almas colmaron el estadio para vivir el último partido del segundo ciclo Marcelo Gallardo como director técnico, en un adiós que trascendió el resultado y se convirtió en un homenaje colectivo, sentido y desgarrador.
Desde el anuncio del lunes anterior, cuando Gallardo comunicó en un video que ante Banfield sería su despedida, la expectativa creció de manera inusitada. El estadio se llenó horas antes, las tribunas abundaban de banderas y mensajes de gratitud, como la que cubría la platea San Martín: “Que la noticia no tape la historia.
Gracias eternas, Muñeco y cuerpo técnico”. La atmósfera era de celebración y nostalgia, con hinchas visiblemente conmovidos, muchos al borde de las lágrimas antes incluso de que rodara la pelota.
Cuando el árbitro marcó el final, el Monumental estalló en una ovación unánime. El cántico “Muñeco, Muñeco” se multiplicó como un eco interminable, tan estruendoso que parecía sacudir los cimientos del estadio. Gallardo de pie intentó contener la emoción, pero sus ojos lo delataban.
Con los brazos elevados, agradeció a la multitud, recorriendo con la mirada cada rincón de la cancha. Se marchó despacio, resistiendo el llanto, mientras la hinchada le devolvía un amor incondicional, ese que sólo se reserva para los ídolos que dejan una huella indeleble.









